De las necesidades educativas comunes a las necesidades educativas especiales
El propósito central de la educación escolar es fomentar de manera intencionada el desarrollo de capacidades específicas y la adquisición de saberes culturales fundamentales, que permitan a los estudiantes participar activamente en su entorno social y cultural. Para lograr este objetivo, la escuela debe alcanzar un equilibrio complejo: ofrecer una educación comprensiva que brinde una base cultural común a todos los alumnos, al mismo tiempo que adapta sus respuestas educativas a las características y necesidades individuales de cada uno, evitando así la discriminación y promoviendo la equidad.
Todos los estudiantes comparten ciertas necesidades educativas básicas, relacionadas con aprendizajes fundamentales para su crecimiento personal y su integración social, los cuales están definidos en el currículo escolar. Sin embargo, cada estudiante enfrenta estos aprendizajes desde una situación distinta, con variados niveles de preparación, intereses, ritmos de aprendizaje, motivaciones y experiencias previas, lo que convierte su proceso de aprendizaje en algo único.
El concepto de diversidad reconoce que cada estudiante tiene necesidades educativas individuales específicas para poder acceder a los aprendizajes necesarios para su desarrollo social. Atender estas necesidades implica aplicar estrategias pedagógicas personalizadas. Muchas de estas necesidades pueden ser abordadas mediante acciones que forman parte del repertorio habitual de todo docente, como ofrecer más tiempo para aprender ciertos contenidos, utilizar materiales alternativos, aplicar distintas estrategias didácticas o planificar actividades complementarias.
Sin embargo, hay situaciones en las que estas medidas ordinarias no son suficientes. En estos casos, es necesario implementar apoyos, recursos o estrategias pedagógicas especiales o extraordinarias, diferentes a las que normalmente se utilizan con la mayoría del alumnado.
Las necesidades educativas especiales son aquellas que requieren intervenciones específicas para ser adecuadamente atendidas (Warnock Report, 1979), y pueden implicar:
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Medios de acceso al currículo
En ciertos casos, el estudiante solo necesita determinados recursos técnicos o apoyos para acceder al currículo general y favorecer su aprendizaje autónomo. Estos medios pueden estar relacionados con factores físicos o del entorno (como la eliminación de barreras arquitectónicas), el uso de
materiales adaptados o equipos especializados (como la máquina Perkins o dispositivos de frecuencia modulada), así como el aprendizaje de sistemas alternativos de comunicación al lenguaje oral o escrito, como el braille, la lengua de señas o Bliss. -
Adaptaciones curriculares
Estas se refieren a los cambios realizados en los distintos elementos del currículo, incluyendo qué se enseña, cómo se enseña y cuándo se enseña y evalúa. Las adaptaciones pueden aplicarse a objetivos, contenidos, métodos de enseñanza y evaluación. Dependiendo del grado de modificación, se habla de adaptaciones curriculares más o menos significativas.
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